el silencio
Me drogo por las noches,
para olvidar este dolor,
con pastillas de colores,
carentes de sabor.
Y he descubierto entre mis sueños,
uno que no había olvidado,
y usado mis puños,
para apartarlo a un lado.
Me drogo por las noches,
para olvidar este dolor,
con pastillas de colores,
carentes de sabor.
Y he descubierto entre mis sueños,
uno que no había olvidado,
y usado mis puños,
para apartarlo a un lado.
Un@ y nada más,
anónim@ al desgastar,
cada palabra con un gusto exquisito,
deleitándome más allá de los sentidos,
volando entre mi vida,
observando mi fatiga,
descuidando mis torpezas,
descubriéndome sin pereza.
La puerta se cerró lentamente, dejando escapar un mínimo sonido al rozar los metales, pero el silencio de la sala fue suficiente como para que la inundara casi con elegancia.
Varios milímetros separaban lo que en aquellos momentos significaba la vida de la muerte: a un lado, risas y comentarios brotaban espontáneamente, lo que desde otro punto de vista se podrían haber tachado socialmente de hipocresía; al otro, el dolor rasgaba lágrimas a los presentes y marcaba cada segundo como un carillón marca las horas.
Tonto irreberente,
descuidado indiferente,
corazón desobediente,
con una alma ardiente.
Esta es la canción,
del color de las amapolas,
que sufren de alta tensión,
y lloran lágrimas rojas.
Dejaros llevar por su melodía,
y veréis como algún día,
lamentareis vuestras decisiones.
Deixa’m que aquesta nit,
et porti de la mà,
i mirem de ben aprop,
el color de l’endemà.
Volarem entre tots els núbols,
que mai has pogut imaginar,
viatjarem entre els records,
que mai ens podran robar.
Vine,
deixa’t portar,
digue’m que m’estimes,
i res no ens aturarà.
Recuerdo aquellas miradas,
que vagaban intranquilas,
de mi boca al vacío,
de mi alma al desperdicio.
Recuerdo algunos instantes,
que jamás pudiste robarme,
y guardo en un cajón,
todas las palabras que no pronunciaste.
Ahora que en las noches
ya no encuentras las estrellas
que guiaban tu infancia
a galope de tu inocencia.
Ahora que las lagrimas
ya no surcan tus derrotas
solo buscan con nostalgia
el sabor de lo que añoras.
Ahora que en las historias
ya no encuentras mas princesas
solo a niñas perdidas
buscando el fin de su tristeza.
Despistado,
desquiciado,
escondido,
distraído.
Inacabado,
inesperado,
despreocupado,
incomprendido.
¿Dónde buscarás esta noche,
unos brazos que te quieran,
si has dejado apartados,
los únicos que te entendieran?
Escóndete entre tus sábanas,
de gozo y placer,
y enjuaga tus lágrimas,
en la soledad de las mañanas.
Nubes incoherentes
de palabras balbuceadas,
al son de la mañana
que pintamos de negro café.
Vuelvo a volar
esta noche sin alas,
hace poco aprendí
a ser feliz sin más miradas
que las de mi reflejo
en el espejo del alma.