Fuiste princesa
Sigues todavía pensando,
en aquel día cuando perdías el rato,
con tus manos infantiles susurrando,
débiles palabras a un gato.
Vives aún en un retrato,
al óleo y sin un buen marco,
manchas la tela con arañazos,
y te refugias de nuevo en tus llantos.
Y del cristal del armario,
has gritado mi nombre en silencio,
y cantas en mi ausencia,
todas las notas que desean mi presencia.
Fuiste princesa, preciosa,
y te mueres cada día como una reina sin gloria.
Fuiste la luz del alba,
y te desvaneces cada vez más olvidada.