Archivo

Entradas Etiquetadas ‘inacabado’

ensayo (I)

Martes, 20 de Febrero de 2007 Andreas Sin comentarios

(Rosalía entra con Rubén de la mano. Él lleva un trozo de chocolate en su mano y toda la cara manchada.)

Rosalía: Anda pasa, que ya verás como se pondrá tu padre cuando vea la que has armado.
Rubén: Pero si ha sido Manuel.
Rosalía: Me da igual quien haya sido. Ese sillón era de tu padre.

(Antonio entra y Rubén rompe a llorar)

Antonio: ¿Que le pasa a este niño?
Rosalía: No lo quieras saber…
Antonio: ¿Que ha hecho esta vez…?
Rubén: Yo no he sido!

(Antonio coge con firmeza a Rubén y lo mira a la cara)

Antonio: Cuéntame ahora mismo que has hecho!
Rubén: Manuel tenia el chocolate y no me quería dar un poco!
Antonio: ¿El chocolate?
Rosalía: Los niños han manchado de chocolate el sillón de tu escritorio, y ya sabes lo que cuesta que se vaya. Para una vez que les habías traido un poco de Francia… Sigo pensando que deberíamos de internarlo dónde los Jesuitas, allí sí que…

(Antonio le propina una sonora bofetada a Rubén)

Antonio: Te tengo dicho que no entres en mi despacho! Ahora vete a tu cuarto! Esta noche no cenas!
Rubén: Te odio!

(Rubén sube corriendo por las escaleras)

Antonio: Tienes razón, mañana mismo hablo con mi hermano para que lo internen. Y en verano trabajará conmigo en la tienda.
Rosalía: En el fondo es un buen chico, pero necesita disciplina. Hasta se mofa del maestro en la escuela, y siempre está haciendo novillos con esos gamberros de los gemelos.

(Júlia entra por la puerta)

Júlia: Hijo, he llegado del mercado. Dónde la Mari me han dicho que la cartilla de notas de Rubén es horrible. Pero, ¿porque tienes esa cara tan larga?
Antonio: Madre, mañana mismo me encargaré que a tu nieto lo pongan en vereda.
Júlia: ¿Que insinuas con eso?
Rosalía: Su hijo va a ingresarlo donde los curas.
Júlia: A mi niño, no le hagaís eso. No soportaría que os lo llevarías.
Antonio: Madre, tiene que crecer para ser un hombre de provecho algún día. A este paso acabará siendo un inútil sin futuro.

Categories: Literatura Tags: , ,

no tengo nada que decir

Martes, 6 de Febrero de 2007 Andreas Sin comentarios

- No tengo nada que decir – mustió bajando la vista al suelo. Un tenue suspiro prosiguió mientras entrecruzaba los dedos de las manos y se apoyaba de forma incómoda en la pared.
- Pues bien vas a tener que pensar algo, ahora estás solo – su interlocutor marcó la última palabra una entonación que denotaba una trascendencia aparentemente no comprendida.
Levantó la vista por un segundo, dejando escapar una mirada manchada de odio e incomprensión.
- Me voy – dijo al mismo tiempo que se incorporaba rebuscando en su bolsillo un paquete arrugado de Fortuna, del cual sacó un maltrecho cigarrillo que se llevo a los labios mientras con las manos procuraba encender el mechero.
Cuando la distancia que los separaba se hizo notoria, el otro hombre le grito – ¿Es que no vas a crecer nunca?.

Caminó hasta el puente de la Sideral, dónde se sentó a ver pasar los trenes (y las horas). De vez en cuando sacaba una bolsa de plástico transparente, que de su uso ya se había vuelto translúcida, e iba extrayendo chinas de hachís para liarse los porros.
Entre humo y fantasías veía crecer en su interior una sensación de angustia que le iba desgarrando poco a poco.
Estaba solo, completamente solo. Pero no era una novedad, en el orfanato siempre había experimentado una sensación de soledad que los demás ocupaban con vandalismo y drogas. Y él siguió la misma suerte, y así estaba, con su viejo enterrado y sin nadie a quien acudir.

Se levantó perezoso, desplazando la vista por las vías mientras se agarraba con alguna dificultad a la barandilla. Vio pasar al último mercancías del día, y se fue sin rumbo fijo por las escaleras que iban a la zona industrial.