All is silence,
arrinconado
Ella volvió la vista, me miró con despreció y siguió mirando el espectáculo.
Observé sus movimientos el tiempo suficiente que me permitía mi embriagadez. Ese sabor a derrota con trazos dulces de alcohol marchitaba todos mis pensamientos.
Movía el pie suavemente, siguiendo el ritmo incesante de un cantante de más venido a menos.
Apuré la copa, prendí otro cigarrillo y me fumé el alma con suavidad.
De lejos otro cuerpo más que se mecía, de cerca un chiquillo aterrorizado que reía por no llorar. Y de frente unos ojos vendidos al vacío.
El ambiente cargado bendecía la sesión: la adolescencia arrinconada pugnaba por destacar su presencia en la sala. Al fondo, los aires de aquellos que conocen el final sucumbían a las más retorcidas historias de juventud. Y en primer plano: tú. Y yo. Y él.
El suave tintineo en que se tornaban los segundos posteriores maldecía a fuego lento la jornada. Un cristal invisible se materializó entre nosotros, por mucho que tus palabras lo intentaran esconder. Me vencí.
Como en un cuento con un final inesperado, ignoré el resto de la noche. La he escondido en un cajón desastre donde guardo la mayoría de mis fracasos.
Pasaste de primera dama a figurante.
Y he de reconocerlo, soy demasiado caprichoso.
del otro lado del cristal
Recuérdame así,
silencioso,
ausente.
Tumbado en la cama,
inconsciente.
Como si quisiera apagar,
todas las luces,
de la mañana.
Mírame ahora,
sedúceme la mirada.
Nunca más,
vas a estar,
del otro lado,
del cristal.
batalla personal
No voy a reprimir estas lágrimas,
no voy a negarles la opción,
de navegar por cada rincón,
de mis pesares.
Luchando a contra corriente,
soy lo que soy,
pero no lo que siente.
Sigo un camino indiferente,
a veces de lado,
a veces de frente.
Y no me paro a preguntar,
si es todo lo que quiero,
si es todo lo que anhelo.
Surjo de madrugada,
me reinvento en cada mirada,
me perdería en mil y una camas,
pero en el fondo,
ya no pertenezco,
a ninguna de esas miradas.
Y lo siento,
lo intento y sigue sin salir,
es una batalla personal,
un enfrentamiento sin final.
Amando amado
Amando amado,
amor prohibido.
Eterno beso,
desliz vivido.
Amando amado,
amargo sueño.
Sutil mentira,
feliz encuentro.
Amando amado,
amante esquivo.
Amando amado,
sin destino.
Oh amado,
amando
callas.
sentido discreto
Débiles luces del amanecer,
que ni sabéis de ternura,
ni entendéis de placer.
Vosotras que lloráis,
por el amor perdido,
por el orgullo herido,
por la mañana amarga
de soledad.
No miréis en vuestra cama,
buscando una nueva alma
a la que adormecer.
Alzad el vuelo,
entre motas de polvo
y humo del ayer.
Si la noche es larga,
pensad que la nostalgia,
es veneno para la piel.
III
Nunca volví a saber,
si el querer se quiere,
o solo surge por querer.
en un barco de papel
Un maremoto inconsciente,
recoge a un pequeño barco perdido,
y entre medio, yo dormito,
inseguro en alta mar.
Si las olas quisieran,
probar de mi la piel,
arrastrarme en la marea,
o limpiarme con su fina hiel,
volverían desbocadas,
a robarme bocanadas,
y hundirme con mi barco de papel.
Sin la luz de un faro,
que iluminarme quisiera,
las noches lloran por la madera,
aquejadas de un dolor amargo.
A flote sigo vagando,
sin noticias de tierra adentro,
ni gaviotas como alimento,
paso horas indagando el firmamento.
De este viaje en el que estoy inmerso,
llegará un paraje en el que quede satisfecho,
y recorrida la larga distancia,
suspiraré, por fin, con nostalgia,
por todas las gotas que perdí por el camino,
y todos los sueños que se ahogaron por mi destino.
caminos
Hay caminos,
y caminos,
caminos de soledad.
Caminos de alta cuna,
caminos que llevan al mar.
Si por un camino,
yo no quisiera andar,
tan solo debería,
caminar por otro lugar.
Hay caminos y caminos,
y por los que anduve ya,
son caminos lejanos,
en los que no se debe reparar.
Hay un camino que ando,
que nunca debe acabar,
un camino solitario,
que no sé donde me llevará.
un viaje infinito
Acallas mis palabras,
desnudas el alma con la mirada,
descuidas cada recodo de la cama,
y te vas.
Entre el calor de tu sabor,
me preguntó que acabó,
descubro, sin novedad,
que tampoco empezó,
y me ahogo en mi propia humildad.
Los pliegues de la almohada me dicen,
que me he vuelto a equivocar,
mis ojos me recuerdan,
que alguna vez volví a bailar.
Pero he pensando fríamente,
puede que sea más fácil que llorar,
pérdidas que no tienen lugar,
pero soy yo el que no ha aprendido a luchar.
Con dureza he descubierto,
que no son ellas las que quieren volar,
soy yo que tengo que aprender,
a caminar sin mirar atrás.
No existe nombre propio,
ni siquiera facciones a las que arremeter,
esta todo encerrado en mi interior,
esperando resurgir,
invadir cada uno de mis poros,
gritarle a la libertad.
Y hoy no sale el sol por la ventana,
pero no importa,
hoy soy yo el que pinta la luz de la mañana.