Archivo
one cloudy night
Shadows that hunt
black clouds at midnight
falling apart from the sky
making it rain again.
Hide and seek
from an endless time
there’s still no reason
to call it a crime.
But as the sky becomes darker
and all the stars run away
a cold feeling hits the brain
making it the end of the game.
Elle
Navego por tus ojos
de madrugada,
cuando el sol entra,
timidamente,
por la ventana.
Tú duermes recostada;
tus suspiros llenan,
por completo,
la estancia.
Me pierdo entre tu cabello,
soñando en tu mirada,
a cada carícia
sonríes apaziguada.
Lentamente me miras
y despiertas la mañana,
bostezas tranquila,
y me saludas apasionada.
El día alegra mi forma de ser,
viendo la gente al pasar,
no evito sonreir,
al verte desperezar divertida,
jugando con cada segundo,
como si el tiempo fuera
un extraño al que no dejar entrar.
Un beso sencillo,
marca el inicio,
de esta cuenta atras,
hasta volverte a abrazar.
her
And suddenly,
no one notice she had left,
apart from the bunch
of notes
lying on the bed.
Nothing was enough
to call her again.
Every whisper died
out of her head.
Wonders of shadows
surrounding every day,
and there she was again,
that fully moon,
far away from the earth.
Nadie puede
ver el mundo
sin mis ojos.
bumping into
Slighty different from before,
a bed that does not fall,
wherever it takes to dream out loud,
you are, still, my endless point.
For the sake of the time,
any day can rise the sun,
(someone said),
and I feel warm lying on the san.
Thus I keep looking in the night,
for the smile that can draw stars,
peace as the skin that requires,
a soft kiss to make it calm.
In spite of the morning light,
while sheets come to their side,
a glass of milk enjoy the time,
before kissing it goodbye.
The curious case of an encounter,
that left so many yawns,
and turned everything upside down.
le matin
Un sonido insostenible
deshace la cama
al despertar.
Suerte de la almohada
que desafía impasible
a la gravedad.
Leche desteñida
engulle bostezos
y sinceridad.
El día finge
los orgasmos
de los que se niega a despertar.
à peu près
On a vu
dans tes yeux
le fin du monde.
Heureusement,
les nuits sont ouvertes
à les étoiles.
Le temps,
qui passe parfois,
a envie de coucher chez toi.
Et moi,
je dors maintenant,
je viens de te voir…
on rêve
Una mirada,
una perdida,
un bostezo premeditado,
una sonrisa fingida.
Dime tú,
¿que callas escondida?
¿Dónde guardas tu alegria?
¿Que lugar te añora de día?
Guárdame un rincón,
a tu vera de media luna,
que perdido entre cada sol,
no alcanzo a verte desnuda.
arrinconado
Ella volvió la vista, me miró con despreció y siguió mirando el espectáculo.
Observé sus movimientos el tiempo suficiente que me permitía mi embriagadez. Ese sabor a derrota con trazos dulces de alcohol marchitaba todos mis pensamientos.
Movía el pie suavemente, siguiendo el ritmo incesante de un cantante de más venido a menos.
Apuré la copa, prendí otro cigarrillo y me fumé el alma con suavidad.
De lejos otro cuerpo más que se mecía, de cerca un chiquillo aterrorizado que reía por no llorar. Y de frente unos ojos vendidos al vacío.
El ambiente cargado bendecía la sesión: la adolescencia arrinconada pugnaba por destacar su presencia en la sala. Al fondo, los aires de aquellos que conocen el final sucumbían a las más retorcidas historias de juventud. Y en primer plano: tú. Y yo. Y él.
El suave tintineo en que se tornaban los segundos posteriores maldecía a fuego lento la jornada. Un cristal invisible se materializó entre nosotros, por mucho que tus palabras lo intentaran esconder. Me vencí.
Como en un cuento con un final inesperado, ignoré el resto de la noche. La he escondido en un cajón desastre donde guardo la mayoría de mis fracasos.
Pasaste de primera dama a figurante.
Y he de reconocerlo, soy demasiado caprichoso.