Va fugir

Va fugir sense direcció,
com si alguna cosa
l’empaites sense descans.

No va deixar
cap nota,
només un llit per desfer.

I tot plegat,
a la motxilla,
només hi portava records.

Alguns propers,
d’altres més llunyans.

Uns de somriures,
i els altres apagats.

I no va tornar.
No va mirar
enrere.

Cara

Entre la neblina veo que me busca.
Está ahí, llamándome a gritos ensordecidos.

A veces la escucho con atención, me cuenta de su ansiada tranquilidad.

Y la veo levantarse con esfuerzo, arremeter contra una barrera infranqueable en pos de libertad.

Le tiendo la mano con recelo, pero con esperanza a la par.
Me roza los dedos con ternura; como antaño, con amor.

De mis vidriosos ojos brota felicidad, una paz anhelada.

Pero por mucho que se levanta, no consigo alcanzarla.
Se vuelve lejana en la oscuridad.

Cruz

Sus ojos me mostraban que ya no estaba allí.
Hacía tiempo que se había ido.

La llamé y no respondió. No me miró.

Su vacío se perdió en el sofá, tapándose con una manta.

Y se quedó, inmóvil, somnolienta, aletargada en su propia lejanía.

Y de negro se tornaron sus días.

A ratos balbuceaba, incomprensible, retales de una vida pasada; pues la futura era un marco vetado en la pared.

Y soñé que un día se levantó y huyó, no sé bien donde.
Se fue buscando su desdichada tranquilidad.

You

I lived so long,
and yet so little.

I’ve been too many things,
and none at all.

I’ve seen sunrise around the world,
but didn’t feel any sunset.

But as long as I keep breathing,
I’d look anywhere,
at anytime,
for you.

Aún

Resulta curioso como el tiempo, con su pasar, relaja las percepciones.

Es casi delictivo recordar situaciones pasadas, tañidas de diferentes emociones, y ver como se diluyen hasta formar un conjunto apaciguado.

La perspectiva temporal tiene la virtud de agrandar el punto de vista y distinguir pequeños matices que pasaron desapercibidos.

Y al final, cuando ha madurado suficiente, se muestra con un matiz diferente y desconocido.

Y a veces te sientas, suspiras y alzas la vista con aprobación.

Y piensas: “sí, aún”.

El tiempo pasar

Hoy vi al tiempo pasar,
y no me dirigió la mirada.

Me quedé observando su avanzar,
sentado,
tranquilo,
en el sofá.

Se marchaba sin querer,
sin pudor al caminar,
sin saber su destino,
sin un simple quejar.

Dobló la esquina,
y se fue.

Y no pasó nada.
Ni un llanto,
ni una brisa inesperada.
Nada.

Presioné el botón de encendido del televisor,
y esperé.
Esperé a ver de nuevo el tiempo pasar.