más allá del horizonte

Al final el horizonte se escondió detrás de las nubes, persiguiendo en un viaje imposible al sol.

La ventana se empañaba de humedad, o de tristeza. Siempre es complicado imaginar el origen de las gotas de agua, retándose unas a otras a llegar al suelo antes que las demás.

El olor rancio de una moqueta pasada de moda y de atención penetraba profundamente durante esta época del año.
Por cuatro perras la podrían cambiar, dándole un lavado de cara necesario y merecido. Pero nos acostumbramos rápido a vivir en según que condiciones, y cuesta deshacerse de los hábitos cotidianos.

Finalmente la música cesó, el monitor mostraba la misma imagen incesante, con sus anuncios llamativos diseñados por adictos al LSD dispuestos a provocar ataques de epilepsia a todos sus seguidores.

Pasaron varios minutos hasta que, por fin, la pantalla se apagó y se fusionó con la oscuridad incipiente del día.
La noche penetraba todos los rincones sin prisa, con cierta pereza y recelo.

(continuará)

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