El tiempo pasar

Hoy vi al tiempo pasar,
y no me dirigió la mirada.

Me quedé observando su avanzar,
sentado,
tranquilo,
en el sofá.

Se marchaba sin querer,
sin pudor al caminar,
sin saber su destino,
sin un simple quejar.

Dobló la esquina,
y se fue.

Y no pasó nada.
Ni un llanto,
ni una brisa inesperada.
Nada.

Presioné el botón de encendido del televisor,
y esperé.
Esperé a ver de nuevo el tiempo pasar.

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