Oscuro (Capítulo 1º – 1ª Parte)

El rugido tortuoso del motor se calmó cuando giré las llaves en el contacto.
Reposé la cabeza durante unos minutos para despejarme de la mañana calurosa.
Salí del coche y me encaminé al ascensor del aparcamiento.
Pulsé la tecla número 42 y ascendí pausadamente hasta que las puertas se abrieron.

Caminé sobre la moqueta gris, regalo de los ’80, y saludé a Rosie por el camino.
Respondió con una ademán indiferente hacia ningún lugar.

De camino a mi despacho, de los cubículos salían conversaciones ajenas vacías de sentido.
‘¿Cuanto paga ahora por su factura de la luz?’
‘Con nuestro plan de soporte regular, podrá disponer de 4 horas de luz al día por una tarifa muy asequible’

Me esperaba un despacho iluminado por una bombilla solitaria de Zero Consumo, fabricadas por nosotros, Unlimited Energy Corporation (UEC).
El slogan de venta rezaba ‘Ponga una en su casa y olvídase de la factura de la luz’. Y cierto era, aunque la vida programada de esas bombillas se estimaba en 500h, y por el precio salía igual que contratar el servicio mínimo de cualquier compañía de luz.

Sobre la mesa de contrachapado me esperaba un cúmulo de contratos, denuncias e peticiones por revisar.
Me senté en el quejumbroso sillón de cuero y mire la pantalla oscura de mi consola.
Encendí el monitor e introduje mis datos de acceso.
Navegué, sin éxito, por las noticias internas de la empresa en busca de algún hecho que pudiera distraerme para empezar el día.
Finalmente revisé mi buzón de correo local y encontré un mensaje con el título ‘FreeNet’.
Eran, de nuevo, los piratas informáticos de la red clandestina buscando adeptos para derrocar a WISA (Agencia Mundial de Seguridad de la Información).

noche de verano

Cuando las cigarras cantan,
en el centro de la noche,
y la luz impetuosa,
de diminutas luciérnagas,
inunda el paisaje.

Cuando la brisa suave,
del verano apacible,
envuelve como una manta,
a la inmensidad.

Entonces es cuando,
puedes abrir los ojos,
respirar sin mirar atrás.

Caminar sin destino,
soñar con tranquilidad.

Entonces es cuando,
eres quien quieres ser.

éramos

Estábamos ebrios,
drogado de amor,
perdidos sin fin.

Estábamos vivos,
y muertos,
de manera sutil.

Estábamos mirándonos
los dos.

Estábamos así.

Impasibles,
indecentes,
inconscientes.

Estábamos tan solos
entre nosotros.

Estábamos latentes,
palpitantes,
decadentes.

Fuéramos uno
o no;
éramos un suspiro
de madrugada.

Éramos una poesia
finita.

Un verso
asonante.

Un vocable
tónico.

Y fue,
y no es.