La huida de la Luna

La luna se tiñó de negro,
de nuevo;
cómo si de luto
vagará al infinito.

Finas lágrimas recorrían,
por sus mejillas,
tornándose, a su vez,
en diminutas estrellas.

Y las nubes se mofaban,
de su posar oscuro;
ignoraban el reflejo
que les producía.

Así la luna se fue,
lentamente a otro sitio;
dejando en su lugar,
un espacio vacío.

Pero ella, que es curiosa,
vuelve puntual
al mismo lugar.

Le gusta observar,
como la vida avanza
sin pesar.

La luna

La luna menguó,
debajo de la cama;
y un suspiro apresó,
el reflejo en mi ventana.

No osé preguntar,
si era luna de papel,
pues las sábanas escondían,
lo que desconoce la piel.

Ay luna si te vas,
¿dónde quedarán mis pies?

Ay luna, ¿volverás?
¿O no te volveré a ver?

La noche sucumbió,
al lamento de la luna,
que oculta en la penumbra,
olvidó su parecer.

Y entre la oscuridad,
el silencio,
remarca con pesar,
la falta de claridad.

Ay luna, ¿dónde estás?
ya no te puedo ver.

Ay luna, mi luna,
dónde estará mi luna…

falling apart

And I fell
from the stars,
while the earth
kept moving.

And it wasn’t
as hard,
as having
no air to breathe.

And life didn’t stop,
and images kept going,
and I’m standing still along
a clock that’s not working.

But I can’t close my eyes,
neither I can shut my mind,
and time will go by,
and I’ll rest behind.

cada una de ellas

La primera fue por ti,
por cada palabra
que ignoré.

La segunda fue por mí,
por cada instante
en el que no te besé.

La tercera fue por nosotros,
por todas las historias
que ya no tendremos.

Las demás fueron por nada,
por esta maldita distancia
que se torna puñalada.

La última la desconozco;
esa última lágrima amarga
que no me habla,
que no me escucha al gritar.
Ella que ignora lo que vendrá,
que resbala tranquila
hasta besar la soledad.