La pintora

Mancillas el pincel con
un exquisito tacto.

Deslizas cada tramo
en un papel virginal.

Una orgia de colores
que pasean desnudos,
plasman en un espacio vacío
el rastro de tu genialidad.

Figuras adormecidas,
que de puro geométricas,
desgarran la mirada
del absurdo interpretar.

Aún más oscuras
son las jaulas
con las que
debes de lidiar.

Mas el tiempo
se detiene,
ante el arte
de pintar.

Que si el hombre
no es astuto,
la mujer
lo sabe plasmar.