en un barco de papel
Un maremoto inconsciente,
recoge a un pequeño barco perdido,
y entre medio, yo dormito,
inseguro en alta mar.
Si las olas quisieran,
probar de mi la piel,
arrastrarme en la marea,
o limpiarme con su fina hiel,
volverían desbocadas,
a robarme bocanadas,
y hundirme con mi barco de papel.
Sin la luz de un faro,
que iluminarme quisiera,
las noches lloran por la madera,
aquejadas de un dolor amargo.
A flote sigo vagando,
sin noticias de tierra adentro,
ni gaviotas como alimento,
paso horas indagando el firmamento.
De este viaje en el que estoy inmerso,
llegará un paraje en el que quede satisfecho,
y recorrida la larga distancia,
suspiraré, por fin, con nostalgia,
por todas las gotas que perdí por el camino,
y todos los sueños que se ahogaron por mi destino.