un viaje infinito
Acallas mis palabras,
desnudas el alma con la mirada,
descuidas cada recodo de la cama,
y te vas.
Entre el calor de tu sabor,
me preguntó que acabó,
descubro, sin novedad,
que tampoco empezó,
y me ahogo en mi propia humildad.
Los pliegues de la almohada me dicen,
que me he vuelto a equivocar,
mis ojos me recuerdan,
que alguna vez volví a bailar.
Pero he pensando fríamente,
puede que sea más fácil que llorar,
pérdidas que no tienen lugar,
pero soy yo el que no ha aprendido a luchar.
Con dureza he descubierto,
que no son ellas las que quieren volar,
soy yo que tengo que aprender,
a caminar sin mirar atrás.
No existe nombre propio,
ni siquiera facciones a las que arremeter,
esta todo encerrado en mi interior,
esperando resurgir,
invadir cada uno de mis poros,
gritarle a la libertad.
Y hoy no sale el sol por la ventana,
pero no importa,
hoy soy yo el que pinta la luz de la mañana.