en un barco de papel

Un maremoto inconsciente,
recoge a un pequeño barco perdido,
y entre medio, yo dormito,
inseguro en alta mar.

Si las olas quisieran,
probar de mi la piel,
arrastrarme en la marea,
o limpiarme con su fina hiel,
volverían desbocadas,
a robarme bocanadas,
y hundirme con mi barco de papel.

Sin la luz de un faro,
que iluminarme quisiera,
las noches lloran por la madera,
aquejadas de un dolor amargo.

A flote sigo vagando,
sin noticias de tierra adentro,
ni gaviotas como alimento,
paso horas indagando el firmamento.

De este viaje en el que estoy inmerso,
llegará un paraje en el que quede satisfecho,
y recorrida la larga distancia,
suspiraré, por fin, con nostalgia,
por todas las gotas que perdí por el camino,
y todos los sueños que se ahogaron por mi destino.

caminos

Hay caminos,
y caminos,
caminos de soledad.

Caminos de alta cuna,
caminos que llevan al mar.

Si por un camino,
yo no quisiera andar,
tan solo debería,
caminar por otro lugar.

Hay caminos y caminos,
y por los que anduve ya,
son caminos lejanos,
en los que no se debe reparar.

Hay un camino que ando,
que nunca debe acabar,
un camino solitario,
que no sé donde me llevará.

un viaje infinito

Acallas mis palabras,
desnudas el alma con la mirada,
descuidas cada recodo de la cama,
y te vas.

Entre el calor de tu sabor,
me preguntó que acabó,
descubro, sin novedad,
que tampoco empezó,
y me ahogo en mi propia humildad.

Los pliegues de la almohada me dicen,
que me he vuelto a equivocar,
mis ojos me recuerdan,
que alguna vez volví a bailar.

Pero he pensando fríamente,
puede que sea más fácil que llorar,
pérdidas que no tienen lugar,
pero soy yo el que no ha aprendido a luchar.

Con dureza he descubierto,
que no son ellas las que quieren volar,
soy yo que tengo que aprender,
a caminar sin mirar atrás.

No existe nombre propio,
ni siquiera facciones a las que arremeter,
esta todo encerrado en mi interior,
esperando resurgir,
invadir cada uno de mis poros,
gritarle a la libertad.

Y hoy no sale el sol por la ventana,
pero no importa,
hoy soy yo el que pinta la luz de la mañana.

el principio del final del principio

Ella me hablaba de libertad,
yo, sin embargo,
no quise hacerla callar.

Mientras una parte de mi caía,
otra surgía sin pensar.

Tantas palabras en tan poco lugar,
y de pronto, sin quererlo,
(o ansiándolo, poco a poco),
la vida seguía, natural.

Fui a por una sonrisa,
pero gané una eternidad,
quizá obtuve más de lo que pedía,
pero no más de lo que puedo dar.

Un debate abierto,
sin cámaras,
sin aliento;
entre realidad,
y sinceridad.

Me caigo por tópicos típicos,
pues no sé si te debía encontrar,
demasiadas coincidencias,
para un existencia tan real.

Ella hablaba de libertad,
ella miraba comprensiva,
ella camina decidida.

Y yo, asustado,
le digo,
“me gusta estar a tu lado”.
(Tan suave,
que no alcanzo a respirar).

¿donde irán las golondrinas?

Cuando vuelan las golondrinas,
¿quien sabe donde irán?
se dirigen a todas partes,
y no sé si vendrán.

Y en el tiempo indefinido,
alza el vuelo la tempestad,
oculta tras un manto divino,
 ignorando la verdad.

Y no sé si debo,
llamarlas y entorpecer su vuelo,
gráciles, pueden no escuchar,
mis súplicas de  saber un poco más.

¿Quien cuidará de sus nidos,
ahora que ya han partido?

Solo otra posible primavera,
puede traer de nuevo su belleza.