una conversación

Pienso que necesitaría llorar largamente,
pero nunca encuentro el momento,
puede que mis lágrimas no sean del papel con que las pinto.
Al final todo son sentimientos desbocados,
como niños pequeños en un ataque de histerismo colectivo,
corriendo con los brazos abiertos sin destino aparente.
Batallas diurnas que sangran nocturnas todo lo que no soy capaz de decirme entre semana,
y por dos días intento volar sin alas,
este suelo ya no me aguanta como esperaba.
Y cada amanecer parece nuevo,
pero es el mismo que viene a recordarme:
hoy aquí,
mañana perdido de nuevo.
La soledad en el fondo no es tan mala compañía,
la esperanza es agonizante, traidora de la lejanía.
Cuando aprendes a amar no hay remedio que valga,
amas por cada uno de tus poros,
te deshidratas de añoranza,
solo el horizonte levanta la mirada,
para peinarte con sus rayos de luz aterciopelada.
Inducen un camino que, por más que no se vea la explanada,
tarde o temprano mostraran una nueva tonada:
hoy aqui,
mañana perdido.
Pero puede que en la perdición,
se encuentre lo querido,
un reflejo cualquiera,
la imagen de todo lo que has tenido.
Tu rostro te devuelve las ganas,
que creias haber perdido.

Just a human being

And so I cry,
I fell from the starts,
and it didn’t make noise.

So on I walked alone,
no one at the other side,
every one got has its own path.

But I can’t help,
no, no, no no no,
I’ve got my sin,
oh, I’ve had my soul.

So please,
step away from me,
 there is a much better place to be,
I’m not gonna stop you.

Close your eyes,
be free.

 But I can’t help,
no, no, no no no,
I’ve got my sin,
oh, I’ve had my soul.

And now here I stand again,
forsaken in the dust,
hanging up with the wind.

Bleeding not to mean,
I’m alive,
but instead that I’m still,
a human being.

¿Que sabéis de mi?

Dijo el corazón ante el espejo.

Ignorantes, olvidad el reflejo del alma.
No soy más que  vuestras esperanzas,
de soledad redimida,
expresión de egoísmo,
que os llena los días.

Creáis mundos de mis bostezos,
soñando con castillos y perdices,
apartando deliberadamente la realidad.

Y creéis en mi,
porque no os queda alternativa.
Porque las noches son demasiado frías.

Os teméis los unos a los otros,
incapaces de miraos de frente,
 os revolvéis entres las sábanas.

Gemidos de felicidad fingida,
nunca sabréis lo que depara el amanecer.

Condenados a una vida en compañía,
por miedo a vivirla sin melancolía.

Y habláis de amor,
y me involucráis en el proceso,
¿que sabéis de mi,
sin que hagáis un exceso?

las nubes del pasado

Ni siquiera me dejaste quererte,
perdida en el escalón,
el reflejo de la razón se agotaba.

Y volviste a caer,
entre mis brazos, sin querer,
volviendo la cabeza al amanecer.

Y no quise responder,
no, no pude dejarte perder.

Dime tú que con el alba,
pierdes la esperanza,
y vuelves a esconderte,
entre la gente de la plaza.

Oh, niña de ojos claros,
no dejes que el sol se pierda tus abrazos.

Seguiré aquí sentando,
por si vuelves a mi lado,
a reírte del pasado,
de las nubes de tus labios.

recuerdos en blanco

La luz diurna inunda,
paulatina,
cada rincón.

Motas de polvo,
asustadas,
huyen sin precisión.

Una mano
posa sensual.

Una sonrisa
que escapa por un cristal.

Cabellos blancos
que olvidan
su color.

Un día claro
donde falta
calor.

Memoria del pasado
se pierde, inconsistente,
por el desagüe del paredón.

Rutinas sin embargo,
carentes de emoción.

De fondo susurran,
callados,
los pies por el pasillo.

De noche recorren,
asustados,
los ojos por el rabillo.

Se perdió la inocencia,
marca la clemencia,
que vuelve a recordar.

Se acabó la paciencia,
los párpados lloran,
por no quererse cerrar.

La oscuridad es una mujer inquieta,
que lamenta,
tener que caminar.

Déjame

Déjame besarla de nuevo,
enredarme en su cabello,
inundarme entre sus senos.

Déjame conquistarla cada noche,
emborracharla sin reproches,
descubrir sus emociones.

Déjame recordar su sonrisa,
déjame olvidar sus caricias.

Oh, déjame,
quiero mantener un segundo este momento.

Ahora, llévatelo,
quiero seguir solo de nuevo.