al otro lado del espejo

Y siento lástima de mi mismo,
atrapado en este eterno mecanismo,
inseguridad inducida por mi propia existencia,
cuanta paciencia!

Los sueños se tornan más reales,
vivo mi vida entre sábanas multicolores,
mientras la humanidad ignora mi felicidad,
haciendo un infierno de cada despertar.

Siempre atrapado delante del espejo,
no reconozco a ese extranjero,
que me observa insatisfecho,
que conoce cada uno de mis secretos.

Aléjate maldito,
olvídame,
olvida este retrato,
de un pobre imbécil,
desconsolado.

Destilo mis segundos,
entre palabras fantasiosas,
que mezclo con cariño,
en cada uno de mis vicios.

Añoro mi soledad,
tanto como busco,
un sitio decente,
para descansar…

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