derrumbre cerebral

No existe paraíso entre palabras,
ni el dominio del sol.
Ni siquiera el pasado resulta,
un futuro mejor.

Comprendía en singular,
sin femenino al que rogar.
Un café bien cargado,
unas sábanas por planchar.

Si las noches de verano,
ocultan un velo al madrugar,
¿que traerá el otoño,
si viene sin avisar?

Un mullido lecho,
hojas finas en el portal.
Las hebras cunden satisfechas,
la repisa de cristal.

Quieren que lo inanimado,
recupere su lugar.
Pero cada reflejo callado,
inunda de color el delantal.

Si no ruedan las horas,
ignorad el despertar.

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