La vida es una noria

Reflejo en un café enfriado,
un deseo marchito,
la carencia del pasado.

Anulas tu voz sin retrato,
reduces tu presencia latente,
al cajón de las cosas pendientes.

La sombra que propagabas,
ocultaba en su legado,
más cosas ingratas,
de las que escupiste a mi lado.

Y dices que soy yo el malo,
el que separa haciendo daño.

Retomo mis palabras de antaño,
huía yo de otra pérdida del engaño,
como alma que lleva el diablo.

¡Cuan equivocado estuve!
¡Tantas horas sufriendo la ignorancia,
de no comprender que seguía acompañado!
¡Cuanto dolor causé,
a un amor desestimado!

La vida es una noria,
que da vueltas sin sentido,
y cuando piensas que se ha ido,
te encuentras de nuevo en su camino.

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