estás tu

Te quiero,
te anhelo,
te echo de menos,
te sufro en silencio,
te añoro a momentos.

Me gusta que te guste,
que me abraces y me beses,
que te vengas por las noches,
que me digas que me quieres.

Y nos pienso en plural,
y me parece normal,
el color de un coche,
o discutir sobre un nombre.

En el fondo estás tú,
en mis sueños,
sumisos de tu plenitud,
de tu infinita belleza,
del calor de tu presencia,
de tus ojos verdes azulados,
de lo que te quiero a mi lado…

pronombre

Y a cada fragmento de tu voz,
le otorgo un planeta,
y a cada una de tus sonrisas,
mil y una estrellas.

Bajaré cada noche la luna,
para que te duermas en una cuna,
de suaves destellos blanquecinos.

Traeré por la mañana un sol,
que te caliente los días matutinos,
y te vista con cada uno de sus lamidos.

Si cada una de las horas,
que me regalas distantes,
fuera la última de sus semblantes,
moriría yo por esa locura transitoria.

En el fondo de tus manos,
te guardo una parte de mí,
y en tus labios,
cada deseo que te dí.

la tuya

Ocurre de vez en cuando,
que cuando uno se siente agobiado,
es más fácil mirarse de un lado,
y dejar pasar el aire despreocupado.

Si más bien acompañado,
el problema más complicado,
se torna suave y delgado,
sin el miedo del fracaso.

Más si se habla apacible,
que se deba ser sublime,
compartir las duras penurias,
si hay alguien que a la escucha.

Alma no hay más que una,
pero, ay divina,
¡yo me quedo con la tuya!

Sueños

Los sueños me aturden,
paladeando tu calor,
incluso aventuran,
el desarrollo de la acción.
Lo que tengo te lo dí,
y me pediste perdón,
me regalaste una caricia,
y me diste tu amor.

Y la mañana me ha despertado,
con tu aroma en un rincón.
El teléfono angustiado,
no ha llorado tu voz.

Maldigo el reloj pensando,
cuando sonara el dichoso despertador…

No sé si vale la pena

Me he parado a pensar,
si de tus dudas haces un mar,
dime que pasaría,
si fuéramos más allá.
Si por cada derrota,
necesitas aprender a nadar,
que pasa cuando otro barco,
te invita a navegar.
¿Vas a impedirte para siempre,
el derecho a volver a empezar?
¿O es que en este caso,
no tienes mucho que ganar?

Y yo me pregunto a solas,
¿que es lo que hice mal?
si fueron mis palabras,
o sencillamente no hay más.
Siento que poco a poco,
me empiezo a alejar,
de tus besos y caricias,
que ya solo se añorar.
Y es que el tiempo ha pasado,
y todo sigue igual,
y yo en la distancia,
sigo pensando en plural.

Aún así sigo teniendo,
algo que espero poderte dar,
lo mismo que con tus ojos,
espero me puedas perdonar,
si te envuelvo entre sábanas,
y no te quiero despertar,
que con el sol de la mañana,
me gusta poderte admirar…
(por la belleza que desprendes,
por el sabor de tu paladar,
por mil cosas que tienes,
y no sabes apreciar…)

un poquito nada más

No hace falta que me digas,
lo que no quieres oír,
pues tus labios son ternura,
portadores de este sin vivir.

Y de cada lágrima esquiva,
surge un resquicio desconsolado,
de sentirte en la distancia,
de tenerte a mi lado.

Más cuando tu voz calla,
y tus manos se desgastan,
es la soledad de la cama,
la que me abraza con desgana.

No marches princesa,
de finos ojos azules,
que aún sin castillo,
portas un reino a tu galope.

Un xic

El temps entre llençols.
promou dins els records,
una anarquia igualitària,
del teu cos i la meva ànima.

I només la foscor desitjada,
il·lumina la visió esperada,
del plaer de les teves ales,
de les nits mentre somiaves.

Sense paraules de matinada,
gaudim de converses a distancia,
immerses de ple a la confiança,
de fer-nos ser propers a nosaltres.

Un xic és suficient,
si no s’espera res de dolent.

ausencia de tu presencia

Un susurro se acomoda a través del aparato,
un bostezo pronostica el final de todo relato,
tus destellos meditan adormilados,
tu piel se duerme entre mis brazos.

He observado con detalle,
cada color que tiene tu coraje,
para impregnarte los sueños con mis sabores,
y regalarte mis manos para que no llores.

Y la ausencia de tu fragancia,
tan solo fomenta la presencia de tus descuidos,
humilde portadora de suspiros,
inverosímiles cargados de infinitos sentidos.

mirada

Voy a dormir entre tus palabras,
y dejaré que vengas por la noche a escucharlas,
a reincidir en todos los vicios que tuvimos,
a volver a sentirme entre tus sentidos.

Agotaré cada segundo que nos quede,
indagaré dentro tuyo tan fuerte,
que voy a arrancarte todo lo que tengas,
para enmarcarlo para cuando vengas.

Sin testigos de tan alto crimen,
despojaremos a los astros de su rimel,
para pintar con gemidos las mañanas,
y soñar de nuevo con nuestras miradas.