Parásito

Te levantas por la mañana de un día normal, con su rutina habitual y su evolución monótona.
Y de repente, en la inmensidad de tu soledad diaria, un resorte salta sin hacer ningún ruido aparente.
Te ves sorprendido por el más estúpido de tus pensamientos,
y sin saber como te introduces en una autopista de ideas sin sentido,
sin coherencia,
decisivas por inercia.
Te atrapas pensando lo porqués y comos de toda tu existencia.
Y recuerdas, recuerdas todo lo que habías olvidado y enterrado.
De pronto tomas consciencia de tu cuerpo,
dejas de sentirte dueño de él,
para pasar de forma contundente a asimilar que eres un parásito en un organismo ajeno,
un esclavo en una prisión sin barreras,
que en cualquier momento puede cerrar puertas y dejarte tirado.
Y te sientes frágil, indefenso e inútil.
El azar te controla a su merced,
te balancea de un lado a otro sin apenas preguntar.
Y sigues visionando todo lo que en algún momento te atormentó,
o los errores que has escondido,
o las palabras que no has pronunciado.
Eres capaz de vislumbrar por un segundo la separación invisible entre tu cuerpo y tu persona,
provocandote un estado de pánico descontrolado.
Y gritas sin emitir ningún sonido,
y lloras sin apenas mancharte la cara.
Tus músculos te agarran,
como un cepo a su presa,
te retienen dentro y te zarandean,
moviéndote sin sentido.
Estás atrapado,
atrapado dentro de ti mismo.

Al final,
respiras, te miras en el espejo y comprendes:
hoy estás aquí…

el viatge

La llum envelleix a l’estancia,
mentre sota els llençols la vida pren importància,
i neix dins teu l’amor que desprenen les teves mans,
i mor dins meu un cor amb massa detalls.

Pot ser que el rellotge no marqui més hores,
per invertir tot esforç en ocultar-te a la vora,
d’aquest moment que flueix entre la meva boca,
i un record que s’escapa sense deixar cap penyora.

Mirall maleït,
que m’has ferit
el pit.

Deixa’m respirar tranquil,
no buscaré mai més el teu camí.

Torna a començar,
el viatge que no acaba mai.

puede que no sea aconsejable

Detienes cada segundo al azar,
lo observas y lo dejas agonizar,
sugiriendo un final acompasado,
de cada suspiro abandonado.

Era fácil comprenderte,
una alma perdida e inconsciente,
sumergida en un sueño profundo,
rechazando todo tu mundo.

Sugieres un paso amortizado,
olvidaste lo que era volar sin pensarlo,
te estrellaste contra tu propio adosado.

Recurres a cada desecho controlado,
antes que escuchar lo que te hablo,
y sentir mi voz en el aparato.

No volverán tus manos a saber,
lo que en el fondo significaba querer.

súperbia

Si els ulls pot passejar,
no és més que el desig de poder condemnar,
amb la mirada tota cuca alçada,
i sentir-se la vida controlada.

Que vol mirar-se en un mirall,
i no en troba cap que vulgui plasmar d’un cop,
l’herència de la seva imatge,
i fer-la coneguda pel seu reinatge.

Si de bon grat volgués un bocinet de pà,
no li feu el lleig de fer-li un entrepà,
que gaudeix més amb ous d’algun estrany peix,
digne inequívoc d’un paladar que no és mereix.

Vet aquí que el llit que el veu,
d’amagat cert dia li treu,
d’un cop de vent la seva sùperbia,
per deixar-lo morir en la seva presència.

bittersweet symphony

Goig de ser una espurna,
s’intueix la claror
sota la llum diürna,
i vesteix cada racó
amb una carícia temuda.

Si de bon gran sa fa princesa,
contagia la sang de sa reialesa,
falsa modèstia pintada de negre,
desig inconscient de romandre desperta.

No vol pintar més núvols,
ara que plou el dia arrossega,
al mar de sa tristesa,
omplert de cada inconsciència.

Carta a una despedida

Y todo lo que no he dicho,
todo lo que callé,
cada minuto que ahogué,
lo voy a recoger en este instante.

No logro entender,
como pudo desparecer,
en un suspiro premeditado,
todo lo que nos habíamos dado.

Me duele el corazón al recordar,
cada noche solitaria mientras tu viajabas sin más,
dónde poco a poco te ibas de este lugar,
desaparecía tu esencia y mi felicidad.

De la oscuridad en que me bañé,
tan solo he podido vislumbrar,
todos los sentimientos que tienen lugar,
una vez que se llega más allá del mar.

Y hoy sigo aquí,
y me pregunto dónde estas,
si piensas en mi,
o si nunca miras atrás.

Atrapado en un pasado,
torturado sin descanso,
cada día con un ánimo marchitado,
con la piel apartada a un lado.

Cada lágrima que no derramé,
la deposito lentamente en este papel,
el único que sabe comprender,
lo que es morir estando de pie.

Y me despedí de ti,
tantas veces que me maltraté,
deseándote una sola vez más,
fugaz para poderte anhelar.

No encontraré jamás,
tus ojos perdidos en cualquier lugar,
ni tus manos jugando al azar,
ni tus labios luchando contra mi fuerza de voluntad.