Sábado, 23 de junio de 2007
Andreas
D’ençà que aclucà l’ull,
tot sa tornà més pur,
i un xic massa tard,
desconèixer el seu orgull.
Sa ment volava per la plana,
gaudia un nen petit de l’alçada,
de l’olor dels núvols,
d’un paisatge que s’estimava.
Vora la caiguda romangué inquiet,
si no se la veu asseguda no vol tancar l’ullet,
que un mirall trencat no embruta la seua pell,
més que l’odi que fingia amagat sota un anell.
Sábado, 23 de junio de 2007
Andreas
Prometió que nunca daría su brazo a torcer,
prometió tantas veces que nunca se volvería a perder,
que perdió el motivo de tantas promesas incumplidas.
Y ahora se haya cohibida,
porque dice que todo el mundo la mira.
Y yo le pregunto entre susurros,
“¿ves aquella estrella de los difuntos?,
es para ti, para que durmáis juntos”.
Sábado, 23 de junio de 2007
Andreas
Me he levantado esta mañana,
y casi no he pensando en ti,
ni en los recodos de la cama,
ni en tus bragas carmesí,
que flotaban indignadas,
por padecer este infortunio,
de llorar noches de junio,
sin que vengas a por mí.