soldados
Cientos de manos alzadas,
un sentimiento general que se propaga,
millones de latidos al unisono,
inundan la quietud de la esperanza.
Y si mil demonios viajaran entre los despojos,
de infinitos corazones deseosos,
la sangre inundaría sin piedad,
hasta el último recodo de tu pedestal.
Llora ya los errores que vas a cometer,
deja que sea mi brazo el que se de a torcer,
tus ideales vas a ver padecer,
al son de mis palabras hasta enloquecer.
Irrumpe quejumbroso el aire en sus cabellos,
que se sienten cada vez más bellos,
de ese suave aroma a carne humana,
que espera sudorosamente a la manada.
Gritad bien fuerte mis soldados,
esta noche no vamos a dormir recostados,
solo el sabor del hierro en nuestras manos,
sera lo único que oireis atormentados!