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Archivo para abril, 2007

la última nit

Viernes, 6 de abril de 2007 Sin comentarios

Vius dins els meus somnis,
per llevar-me de matinada envoltat del teu ale,
i maleir-me ben despert per la teua manca de delicadesa.

I si no fos la teva bellesa,
nua i directe fins al meu paladar,
aquella que emmetzines els meus sentits,
podria dormir sense odiar-te de bon matí.

Però em busques de nou,
tanco els ulls i et veig al rebedor,
tentadora deessa d’afers prohibits,
vés que no sigui aquesta la teva última nit!

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el ruiseñor

Viernes, 6 de abril de 2007 Sin comentarios

Y hoy olvídame,
repite tu monotonía al verme pasar,
desmiembra los sonidos que se pierden en el azar.

No me pintes de gris esta tarde soleada,
dicen que es tan solo por la mañana,
cuando el ruiseñor despliega del borde de sus alas,
la brizna de esperanza que le otorga el alba.

Húndete de lleno en esta nostalgia,
recorre sin prisa el camino de la casa,
siguiendo con tus dedos este rincón de mi presencia,
sintiendo con tu boca el sabor de mi excedencia.

Perdona esta solitaria ventana,
marco de la vida que ves desde tu ignorancia,
y vuelve a cantar que bonita estas en la cama.

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nuevas alas

Jueves, 5 de abril de 2007 Sin comentarios

nunca quisiste besarme,
siempre decías que te producía nauseas,
pero en el fondo tan solo me buscabas,
y no sabías como desearme.

hoy yaces en la cama,
difunta ocupas mis sábanas,
no te pedí que me quisieras,
tan solo te dije que me tuvieras.

amargas las horas,
con tus llantos desconsolados,
cuando en el fondo te corroe,
la rabia de que no te toque.

al final me he ido por la ventana,
harto de tus añoranzas,
vuelo buscando nuevas alas,
que me ofrezcan sus dulces substancias.

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La caída de los colosos

Jueves, 5 de abril de 2007 Sin comentarios

Erase que se era,
en un mundo tañido de piedra,
dominado por grandes colosos,
que vivían bajo la mirada de un sol cauteloso.

Y así iban sucediendo,
los días bajo el manto eterno,
de la cálida vigilancia,
de un sol atento.

Tal y como marca la historia,
un día el sol expiro su última sonrisa de gloria,
y abandono a los grandes seres,
a merced de sus quehaceres.

En su legado dejo,
un cielo infectado de estrellas,
de las más pequeñas a las más bellas,
quedaron recogidas bajo la luz de la luna.

Y así fue como comenzó,
la disputa por los astros,
y hasta el más honesto,
sufrió el ataque de sus hermanos.

Quedaron repartidos los cielos,
en un millar de pedazos,
más los colosos ignoraban,
como su mundo iba danzando.

Hoy no lloran los colosos,
sigue pendientes de sus legados,
cada cual vive absorto,
en el refugio de su pasado.

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