un hito

Él la sigue con la mirada,
hoy ella se siente afortunada,
de sentirse vigilada,
por unos ojos que la aman.

El primer abrazo marcó un hito,
los siguientes fueron proseguidos,
por un pueril instinto,
de acomodarla en su nido.

Él la sigue con los dedos,
hoy ella se siente satisfecha,
de perder sus pensamientos,
por un hombre que no la deja maltrecha.

esa noche

La miró con fiereza, el tiempo justo para arrebatarle su entereza.

Bragas, sujetador, calzoncillos… adornaban la habitación.

Y entre sus manos enlazadas, un dilema se trazaba.

Disfrutaban de su juventud, sin saberse atados a un nuevo porvenir.

Chocaban sus bocas al azar, mordían sus labios al pensar,
“de esta noche no me voy a acordar”.

Surgió un ardid deseo, de sentirla contra sus huesos.

Y fue entonces el fatídico momento, en que la protección se volvía ungüento.

Dime chico, ¿que vas a hacer?
Si ahora ya no puedes retroceder, ¿dónde te vas a meter?

Ella grita con fuerza, expulsa la vida con paciencia.

“Ya ves”, le dice con delicadeza,
“esa noche, no la olvida cualquiera”

al meu costat

S’ha llevat tard aquest matí.
Ha desat el rellotge sobre la taula,
i ara marxa sense dirigir-me paraula.

I torna a la nit.
No té cap mot per mi.
No sent els meus crits.
Avui em sento ferit.

S’ha deixat la bossa a la porta.
Dubto que demani resposta,
preguntes que mai foren nostres.

Deix la clau penjada al pany.
Tancà de sobte sense pressa.
Tornarà, pot ésser.
Aquest llençol no para d’estrenyem.

He aclucat els ulls sense malícia.
¿Pot ser que no vulgui una altre carícia?

He buscat al mirall la meva imatge,
i no he trobat cap drenatge,
per treure’m de sobre aquest mal viatge.

Temps al temps.
Sento veus de remor llunyà.
Algú s’acosta al meu costat.

la meua ombra

Podria ser que aquesta nit,
viatges al teu costat,
com fora fulles al vent,
planejant inconscient.

I segueixo les teves sabates,
marquen un dolç pas de miratges,
perduts entre la sorra de la platja,
no puc evitar sentir-te entre la marinada.

Si s’escau algun dia,
deixa’m una nota teua;
pero sigues previnguda,
no sigui que et doni per perduda.

de fit a fit

Alçà la mirada, i la veié mirant-lo de fit a fit.
Abaixà la vista lentament, mentre els colors li pujaven a la cara. Agafà el bolígraf amb més força, intentant desaparèixer d’allà.
“I doncs, m’ajudaràs o no?”. I és clar que si, pensava ell.
“pssssi…”. La noia s’aixecà i marxà de l’habitació.
Desà les coses sobre la taula, i comença a buscar entre els papers el paquet de tabac. N’agafà un i s’hi aferrà com si li anés la vida, veient com la flama de l’encenedor tremolava.
El rellotge electrònic feu un breu soroll tot indicant que eren les dotze de la nit. La lluna entrava per la finestra, dibuixant un cúmul de figures incertes a la paret.
Es recolzà sobre la cadira, deixant que li penjéssin els peus. Una calada forta mentre s’endinsava dins els seus pensaments.
La porta s’obrí per deixar entrar a la noia. Portava una botella de vi i dues copes, i un somriure maliciós al rostre.
El cor se li accelerà, podia sentir els batecs sortint del seu pit. El fum pujava del cendrer.
S’afanyà en obrir la botella, i hi abocar una bona quantitat a cada copa.
El líquid tebi va recórrer el seu cos marcant els seus llavis amb un suau tacte i una brillantor especial.
Els seus ulls s’enfonsaven dins l’enorme foscor del seu cos, imaginava mil i una possible sortides d’aquella situació.
Però abans que se’n decidís per alguna, les copes restaven buides i ella s’havia apropat.
De sobte, notà com uns dits calents recorrien mica en mica el seu braç. Cada racó del seu cos es tensà, i es quedà glaçat sense saber que fer.
Un altre cop se senti observat, però a més a més, havia de reconèixer que tenia por. Però la noia ho sabia, i de fet estava gaudint de veure’l patir.
Les mirades es creuaren, i mica en mica la distància s’anà escurçant. Fins que suament, i sense tenir temps de reaccionar, va notar com els llavis entraven en contacte amb els seus. El clatell eriçat, els ulls tancats i la mà li tremolava una mica; però sabia que no podria tornar a oblidar aquell moment.
No el va deixar respirar, i un altre petó més intens l’acompanyà. La seva mà va semblar prendre iniciativa pròpia i agafar a la noia pel clatell, mentre li anava acariciant els cabells.
La reacció va ser immediata: li estaven descordant els botons del seus pantalons…

La cena

El sonido de las teclas rellenaba el vació de su interior como el suave líquido que reposaba pacientemente encima de su mesa se iba adentrando en su cabeza para volatilizar sus pensamientos más allá de la razón.
Y fue entonces cuando, por un momento, sus manos reposaron en su regazo. Vigilaba con mirada lasciva toda la superficie de la pantalla, en busca de el mínimo síntoma de placer efímero que se escondiera detrás de cada una de las ventanas que flotaban. Tomó una decisión, desplazo su mano por su mundo virtual y se fijo en un rostro. Lo estudió detenidamente, apuntó un par de detalles en una libreta, y apagó el ordenador.

Salió de la ducha tarareando una canción, esa noche debía estar guapa para la cena de antiguos alumnos de las Escuelas Pías. Los nervios mezclados con la expectación de ver a todos los compañeros hacían que estuviera de buen humor.
Escogió un vestido de tiro largo negro, suficientemente escotado para despertar las miradas más esquivas, con unos zapatos de tacón bajo a juego. Un poco de Chanel, maquillaje sencillo y paso el marco de la puerta sonriendo, pensando en el pasado.

Sacó de sus bolsillos unos guantes de cuero negros, y jugó con el cerradura unos instantes. La puerta del apartamento no ofreció mayor resistencia, y mientras la música de fondo inundaba el pasillo, se deslizó con cuidado hasta la primera puerta. Oía, más allá del salón, el ruido de puertas y cajones.
Ojeó la estancia y, con suma cautela, fue atravesando el sofá mientras acariciaba la fina hoja con suavidad.

Se calzó sentada en la cama, y recogió la toalla y la ropa sucia. Cerró la puerta con el pie, y pasó por delante del espejo. Se paro un segundo, se miro concienzudamente, y finalmente dijo “chica, estás que rompes”.
Con los ánimos subidos, abrió la puerta del salón y se dirigió al cuarto de la lavadora.

Escuchó unos pasos próximo, se acercó a la puerta por su lado ciego, y espero. El pomo se deslizó con fuerza y la puerta se abrió con rapidez.

Pasó por delante de la minicadena, y eso le hizo pensar en cambiar el álbum.

La chica cruzó el salón decidida, con las manos ocupadas entorpeciendo su visión. Se abalanzó sobre ella tapándole con una mano la boca mientras con la otra le introducía un cuchillo por la espalda.

Una mano negro le tapó la boca, y mientras su corazón aumentaba sus pulsaciones a un ritmo frenético, sintió una punzada en su espalda que le hizo paralizarse. La ropa cayó al suelo, al mismo tiempo que algunas gotas de sangre.

Con la chica aterrorizada y con el pecho descubierto, sacó el arma y le asestó una docena de puñaladas en el pecho.

El frió metal se desplazó fuera de su cuerpo, y sintió como el traje se le empapaba de un líquido caliente y denso. Justo en el momento en que se llevaba las manos a la espalda, vio como otra mano negra se acercaba a su pecho. La primera entrada le arrebató la vida, y a la tercera la consciencia. Mientras se desplomaba en el suelo, tenía frío. Y sueño.

La chica se cayó de bruces encima de la ropa, que se iba tiñendo de rojo.
Sacó la cámara, hizo la foto correspondiente y se fue.
Al girar por el pasillo, puedo observar con el rabillo del ojo como el cuerpo de Susana convulsionaba en un intento desesperado de aferrarse a la vida.

the light

Blood still on his hands,
empty space on her heart,
a dummy expression left on the wine,
someone sleeping the dream of the night.

And it comes so suddenly,
when you don’t think about,
that she remains on your memory,
to carry your spirit out.

So cry now baby,
and make the promise a lie,
then you’ll be able,
to listen again to the light.