Jueves, 22 de febrero de 2007
Andreas
5 minutos más,
es lo que pido al pensar,
que esto ya no tiene final,
y sigo su rumbo sin rechistar.
Abro los ojos al madrugar,
y siento las sábanas besar,
todas las mujeres que soñé,
y algún día deseé,
encontrar a mi lado,
sintiendo su cálida piel en mi mano.
5 más por favor,
esta sensación de tranquilidad,
envenena mi cuerpo de felicidad,
humana en caso de derogar,
ese poco tiempo para disfrutar.
El frío suelo me hace temblar,
no quiero volver a despertar,
me escondo de nuevo en este hogar,
dejando los segundos escapar,
por debajo de la fina capa de realidad.
5 ya no quedan,
es hora de devolver la cama,
a su estado de letargo,
desecha y aireada,
me espera, mi fiel amada,
para recogerme entre sus brazos,
cuando la noche caiga cansada.
Jueves, 22 de febrero de 2007
Andreas
Sientes la tarde enmudecer,
las páginas vuelven pesadas a su marco,
ennegrecido desprecian el tiempo retenido,
surcan al vuelo todo lo prohibido.
Derrotas la mirada en el espejo,
ignoras la clemencia de un ser satisfecho,
y derrumbas la nostalgia en vasos de plástico,
dónde se regocija en su letargo.
Hoy has vuelto a nacer,
dejando más allá al amanecer,
sufriendo la vida recaer,
en tus carnes retoman su placer.
Y añoras la noche ingrata,
con sus besos de porcelana,
te pinta en tus sueños de hojalata,
estúpidos colores de la mañana.
Arrastras los pies por la vida,
dejando sus rastro en toda persona cohibida,
escupes palabras insustanciales,
no puedes beber sus manantiales,
de objetivos conseguidos,
gracias a favores permitidos.
Sientes la tarde enmudecer,
rojo pintas el atardecer,
estas horas desperdiciadas,
ya no te salvan de tu idiosincrasia.