mar

Viernes, 16 de febrero de 2007 Dejar un comentario Ir a comentarios

Me miras y te vuelves a callar,
pierdes la mirada en algún lugar del mar,
te desnudas y te dejas llevar,
observo a tu pelo flotar.

Tumbada de nuevo,
quiero que observes el mundo entero,
dando vueltas por mis dedos,
entrando suavemente en tu cuerpo.

El sudor de tus labios,
recolectado dulcemente a diario,
guardo celosamente en un rincón apagado,
para que un día vuelvas a llevártelo.

Dejaré que sea el agua,
quien limpie tu piel salada,
le devuelva el aroma de mermelada,
para poder llevármelo por la mañana.

Callada estas encantada,
no surge de tu boca ninguna palabra,
capaz de explicarme tu agonía delicada,
y revolvernos de nuevo sobre la arena mimada.

Categories: Literatura, Poesia Tags: , ,
  1. Sin comentarios aún.
  1. Sin trackbacks aún.