Poesía es derramar,
en hojas de papel,
el resultado del amar,
lo que no está en tu piel.
Poesía es llorar,
sin lágrimas visibles,
lo que se pierde al avanzar,
entre sollozos tangibles.
Poesía es derramar,
en hojas de papel,
el resultado del amar,
lo que no está en tu piel.
Poesía es llorar,
sin lágrimas visibles,
lo que se pierde al avanzar,
entre sollozos tangibles.
Me hubiera gustado decirte al oído que te quiero,
pero tan solo he suspirado palabras sin dueño.
Y he vuelto a soñar contigo despierto,
pensando que esta vez si llegaba al cielo;
y las sábanas se han enganchado entre mi cuerpo,
hoy he vuelto a despertar con el corazón abierto.
A flor de piel,
voy delegando la importancia,
a todos los besos,
que guardo en la ignorancia.
Derrocho los días,
marcando cada paso,
temiendo al ocaso.
La puerta se cerró lentamente, dejando escapar un mínimo sonido al rozar los metales, pero el silencio de la sala fue suficiente como para que la inundara casi con elegancia.
Varios milímetros separaban lo que en aquellos momentos significaba la vida de la muerte: a un lado, risas y comentarios brotaban espontáneamente, lo que desde otro punto de vista se podrían haber tachado socialmente de hipocresía; al otro, el dolor rasgaba lágrimas a los presentes y marcaba cada segundo como un carillón marca las horas.
Deix que sigui la meva mà,
qui tanqui els teus ulls clucs.
Deix que siguin els teus records,
els guies del meu futur.
Recuerdo aquellas miradas,
que vagaban intranquilas,
de mi boca al vacío,
de mi alma al desperdicio.
Recuerdo algunos instantes,
que jamás pudiste robarme,
y guardo en un cajón,
todas las palabras que no pronunciaste.
Recuerdo con pena,
como te marchaste,
aún noto el sabor amargo,
de los besos que envenenaste.
Recuerdo el pasado,
entre tinieblas derramado,
ahora sin el sol,
llora desconsolado.
Recuerdo que una vez,
vi sangrar mis heridas,
ahora puedo ver,
como sanan sin prisa.
Recuerdo tantas cosas,
que ya he perdido la cuenta,
recuerdo que ya no recuerdo,
porque valió la pena.
Siento punzadas cada vez que respiro,
porque sigo pensando que cada día ya no es mío.
Puede que fuera diferente sonreír al vacío,
pero no puedo evitar creer que nada tiene sentido.
Tonto irreberente,
descuidado indiferente,
corazón desobediente,
con una alma ardiente.
Esta es la canción,
del color de las amapolas,
que sufren de alta tensión,
y lloran lágrimas rojas.
Dejaros llevar por su melodía,
y veréis como algún día,
lamentareis vuestras decisiones.
Deixa’m que aquesta nit,
et porti de la mà,
i mirem de ben aprop,
el color de l’endemà.
Volarem entre tots els núbols,
que mai has pogut imaginar,
viatjarem entre els records,
que mai ens podran robar.
Vine,
deixa’t portar,
digue’m que m’estimes,
i res no ens aturarà.
Recuerdo aquellas miradas,
que vagaban intranquilas,
de mi boca al vacío,
de mi alma al desperdicio.
Recuerdo algunos instantes,
que jamás pudiste robarme,
y guardo en un cajón,
todas las palabras que no pronunciaste.