te odio
A caballo entre dos mundos,
revoltoso, indisciplinado,
cobarde y mal educado.
Se levanta temprano,
para ofuscarme con su presencia;
sin ningún temperamento,
hace odiosa su existencia.
He entablado un dialogo,
del cual he salido malhumorado,
mientras él, tan pancho,
sigo con su pose de adinerado.
Es un fastidio tenerle,
y padecerle,
a diario.
He intentado desterrarle,
mas cuando me creo victorioso,
viene de nuevo, sintiéndose hermoso,
a adueñarse de mi rostro.
Te odio, flequillo,
pelos mal puestos,
sin sentido.