te odio

Te odio desde lo más hondo de mi impotencia. No eres justa. Me gustaría tenerte delante para avasallarte a sacrilegios y demás barbaridades lingüísticas; porque en el fondo, es todo lo que podría hacer.
Te daría mi vida si pudiera, para que hicieras con ella lo que no puedo hacer yo. Y en el fondo te anhelo, porque un día vendrás sin avisar (o peor aún, enviando una nota de embargo antes de empezar).
No puedo entenderte. Matizando mejor, no se comprender a que juegas. Me siento tan frágil ante ti, y te me asemejas tan fría y calculadora.
Vete ya, no quiero pasar por esto de nuevo. Mis lágrimas retenidas de nada me servirán, puesto que vendrás de todas maneras. Y las noches me envolverán en la tristeza que desprendes con tu presencia.
Un día tendremos que hablar tú y yo, cara a cara; y entonces vencerás esa partida de ajedrez que me debes.
Mientras tanto, te odio…

gracias

Uno tan solo,
breve y conciso,
es lo más que preciso,
para no sentirme tan vacío.

Después del chaparrón,
de quedarnos embobados con una canción,
y engullirnos con creces
ese café extraviado,
te he sentido,
a mi lado.

Gracias por adelantado,
por decir lo que no sé,
y regalarme algo,
que necesitaba.

Hoy soy yo,
el que te ha llamado.
Pero debo decirte,
que voy a dejar mi teléfono colgado,
para cuando me necesites,
poder abrazarte con mis manos.

Y hoy has sido tú,
la que me ha arrancado una sonrisa,
diminuta y pesimista,
plagada de tristeza y melancolía.

Gracias amiga,
por pintar de gris claro,
esto oscuro y frío día marcado.

mariposa

Me nutro de mis desgracias,
que plasmadas en el papel,
encuentra en las palabras,
su eterna luna de miel.

No sé si estoy maldito,
o es mi afán de correr,
que siempre pierdo las flores,
sin poderlas recoger.
Y por una que me mira,
sin quererme evitar,
me enamoro de su aroma,
y la tengo que olvidar.

¡Que desdicha la mía!
Pues después de tantas penas,
que de esta flor bonita,
añoro ya sus poemas.
Y no es que sea,
por el color de la rosa;
es que en su interior esconde,
la más bella mariposa.

Adiós sirena,
que de tu canto hago vicio,
y de tus ojos, mi martirio;
más pensaré en los momentos,
que juntos hemos compartido.

(pues más vale un segundo,
que con fuego grabado queda;
que mil besos,
obligados a cumplir condena.)

quiero

Quiero acariciarte,
protegerte,
tenerte,
abrazarte,
cuidarte
(besarte,
soñarte,
anhelarte,
descubrirte,
desearte)

Quiero todo lo que tú quieras,
quiero ser la luna y el sol,
quiero ser tu risa y tu llanto,
quiero estar a tu lado,
el tiempo que creas necesario.

Voy a cavar
una zanja
entre tu y yo,
y voy a dejar
a la vista
todos esos momentos
que tenemos, nuestros,
para poderlos observar,
cuando te pueda añorar.

te odio

A caballo entre dos mundos,
revoltoso, indisciplinado,
cobarde y mal educado.
Se levanta temprano,
para ofuscarme con su presencia;
sin ningún temperamento,
hace odiosa su existencia.
He entablado un dialogo,
del cual he salido malhumorado,
mientras él, tan pancho,
sigo con su pose de adinerado.
Es un fastidio tenerle,
y padecerle,
a diario.
He intentado desterrarle,
mas cuando me creo victorioso,
viene de nuevo, sintiéndose hermoso,
a adueñarse de mi rostro.
Te odio, flequillo,
pelos mal puestos,
sin sentido.

una oportunidad

Te voy a dar
la oportunidad
de defenderte
otra vez.
Tienes mil palabras
para hacerme creer
que vale la pena
que te vuelva a ver.
Tu creces
mientras yo desaparezco
tienes el don
de cambiar mi cielo
y juegas con eso
a hacerme sufrir
como si no quisieras verme vivir.
Te queda poco tiempo
yo de ti, aprovecharía el momento
sabes donde estoy
sabes lo que soy
siempre lo has sabido
y te has entretenido
en conocerme lo suficiente
para que siga presente.
Date prisa
no sea que me coja la risa
y te cuelgue el teléfono
fruto de mi impaciencia
por que no me digas eso