siempre
Sábado, 30 de septiembre de 2006
Sin comentarios
Si, sentado en tu habitación,
encerrado en las paredes de tu imaginación;
si las lágrimas no te dejan pensar,
si ya no puedes soñar.
Ven, dame la mano, yo te voy a mostrar,
un millón de sitios donde poder volar;
ven, confía en mi, te voy a enseñar,
como juntos lo podemos superar.
Tus ojos me dirán,
lo que tus palabras se callen,
pues mi corazón me guiara,
para calmar tus males.
Porque, en el fondo,
necesitaré una vida entera,
para comprender,
que la palabra siempre es verdadera.