Entre charcas y palacios,
mas si bien distanciados
y por grandes lagos rodeados,
discurria su historia,
que con pena y mas gloria,
florecia entre retratos,
de viejos principes resguardados.
P trazaba su sueño,
al son de un espejo,
que mostraba impasible,
lo que ella iba temiendo.
(y en la mañana miraba,
mas alla de su reflejo,
como en su alta torre,
el tiempo iba corriendo).
Y sufria por aquello,
que las demas anhelaban,
por un pedacito de cielo,
en el que ya habitaba.
Viajaba con la mirada
a regalar las palabras
que pecaban de sinceras;
y ocultas en la niebla
las pobres ranas aguardaban,
deseando su ternura
y que su manto vistiera.
Pero si no por su hermosura,
mas que por sus carcajadas,
que su compañia tozuda,
a los renacuajos encantaba.
(pues de la soledad de su laguna,
al dolor de su destino,
mas vale pajaro en mano,
que cagada bajo un pino).
Y ahora la veo pasar,
sin perder la compostura,
discurriendo misteriosa,
al sinfin de su cordura.
¿Sera este, por fin,
el que llene de gozo,
con un beso de princesita,
y lo convierta en un buen mozo,
que le regale los dias,
y sus noches de antojo?
Ni lo se,
ni me acongojo;
pues es mas su presencia,
de su sutil inocencia,
y de mil sonrisas quisiera,
que su vida se teñiera.
(y si me es permitido,
sin tacharme de pervertido,
sus historias deseara,
que al oido me contara,
para sonrojarme ajeno,
de todo lo que no es sereno)
Muchas lunas nos esperan,
a compartir despreocupados,
pues de esta amistad que empieza,
con soltura y sin engaños,
mil historias venideras,
poco a poco iremos pintando.